Crónica Sub14 20.11.2016

No fue un domingo cualquiera, ni soy Oliver Stone y mucho menos Al Pacino en esos gloriosos cinco minutos cuando hace ese famoso discurso para motivar a sus jugadores antes de su gran partido; todo lo contrario. A toro pasado es fácil hablar, la motivación la llevaban consigo... 17 pequeños con el lince en el pecho pusieron sus pies en el campo de batalla, como en las Termópilas lo hicieron los espartanos, ellos se enfrentaron a su Jerges... más numerosos, más grandes, más fuertes...

 

 Las gotas del aguacero silbaban por encima  y caían sobre el césped restallando y chisporroteando cuando el oval bajaba del cielo. Había comenzado el ataque.

   La horda del Ciencias embistió agresivamente y los de Leonidas lo repelieron, pero en seguida,  volvieron a la carga, dispersándose y atacando de nuevo, una y otra vez y otra... y cada vez, como una marea creciente, se detenían  cediendo a los embates de los nuestros, impulsados por brazos vigorosos, esfuerzo y trabajo en equipo. Si uno caía aplastado , otros dos corrían a reemplazarlo. Una y otra vez sus grandes arietes golpearon la puerta...hasta traspasarla una, dos, tres... ocho veces. 

Los Tartessos no perdieron nunca la cara, combatieron con honor, con sacrificio, cada uno de ellos Jesús Mario, Victor, Pablo Montaño, Nico, Teo, Fernando, Guille, José, Estévez, Carlos Antón, Curro, Sindo, Nacho, A.Garrido, Tomás, Antonio Francisco y Pablo Montesinos.

La lluvia salpicaba sus caras cuando el oval dejó de moverse...

 No fue un domingo cualquiera, ese día salieron de las instalaciones del estadio olímpico de Sevilla 17 hombres...y lo que parecía irremediablemente un fracaso se convirtió en un éxito glorioso. 

 

“Gloriosos son los hechos de quienes acometen una gran labor y corren un gran riesgo, y es muy hermoso llevar una existencia valiente y morir dejando tras de sí la gloria imperecedera.” 

 Alejandro Magno

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